Un estudio liderado por el investigador del Instituto Milenio MIPP, Daniel Schwartz, junto a Ignacio Torres-Ulloa (doctorante, USC) y Camila Corvalán (INTA), revela que las etiquetas que informan sobre el riesgo de cáncer son significativamente más efectivas para reducir la intención de compra de alcohol que aquellas dirigidas a grupos de riesgo específicos.
Una política de salud pública con evidencia detrás
El consumo de alcohol es responsable de más de 3 millones de muertes al año a nivel mundial y se asocia a múltiples enfermedades crónicas, incluyendo siete tipos de cáncer. Aunque desde hace años la Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de etiquetas de advertencia en bebidas alcohólicas, la mayoría de los países ha optado por mensajes centrados en grupos específicos —como mujeres embarazadas o conductores— sin evidencia clara sobre su eficacia comparativa.
Un experimento nacional con diseño riguroso
Este estudio, encargado por el Ministerio de Economía de Chile, aplicó un experimento aleatorizado representativo a nivel nacional mediante una simulación de supermercado en línea. Participaron 7.758 adultos consumidores de alcohol, incluyendo mujeres embarazadas o lactantes. A cada participante se le asignó aleatoriamente uno de seis tipos de etiquetado, entre ellos mensajes sobre cáncer, advertencias sobre conducción, embarazo/lactancia, combinaciones de advertencias y un grupo de control sin advertencia. El objetivo fue evaluar el impacto de estos mensajes sobre la intención de compra de bebidas alcohólicas frente a opciones no alcohólicas.
Resultados que marcan diferencia
- Las etiquetas que advertían sobre el riesgo general de cáncer redujeron la intención de compra de bebidas alcohólicas en 10,4 puntos porcentuales respecto al grupo de control.
- Las advertencias dirigidas a embarazo o lactancia disminuyeron la intención de compra en 3,8 puntos, mientras que las advertencias sobre conducción no tuvieron efectos estadísticamente significativos.
- Las etiquetas combinadas lograron una reducción intermedia (6,1 puntos), al igual que las etiquetas distribuidas aleatoriamente entre productos (4,3 puntos).
- El impacto fue especialmente fuerte en mujeres, jóvenes, personas con menores niveles educativos e ingresos, y en el subgrupo de mujeres embarazadas o lactantes.
Un debate clave para la regulación sanitaria
En un contexto donde Chile ha sido pionero en etiquetado de alimentos, esta evidencia apunta a una brecha entre lo que se aprueba regulatoriamente y lo que tiene mayor impacto en salud pública. La normativa actual, si bien incorpora advertencias en el alcohol, optó por un formato que no incluye un mensaje de riesgo específico que afecta a la población, en contraste con los resultados del estudio.
Implicancias para la política pública
El estudio ofrece una lección contundente: los mensajes dirigidos al público general, especialmente sobre riesgos severos como el cáncer que son menos conocidos, podrían ser más efectivos para modificar decisiones de consumo que los mensajes específicos para subgrupos, que ya son altamente conocidos. Además, demuestra que el diseño gráfico, la visibilidad y la claridad del lenguaje son factores decisivos.
La investigación refuerza la importancia de basar las políticas sanitarias en evidencia experimental. Chile tiene una oportunidad concreta de avanzar en políticas de prevención del consumo de alcohol con herramientas de bajo costo, alto impacto, y adaptadas a la realidad nacional.
Este estudio contribuye no solo a la discusión regulatoria nacional, sino también a la evidencia global sobre cómo comunicar riesgos sanitarios de forma efectiva.



